La contaminación por microplásticos en la cadena alimentaria ha despertado un interés tanto por los consumidores como por los investigadores.

Aunque la información sobre los efectos adversos en la salud humana es escasa, ni existe legislación reguladora, hay indicios de la necesidad de cambiar esta situación.

 

Cada año llega al mar aproximadamente 8 millones de toneladas de plástico.

 

Además del grave problema de contaminación ambiental, estos microplásticos se están distribuyendo en los alimentos que comemos y agua que bebemos.

 

La falta de información sobre los efectos adversos sobre la salud y modo de acción hace que no se pueda contemplar como peligro potencial en un plan de seguridad alimentaria.

 

SEGURIDAD ALIMENTARIA Y MICROPLÁSTICOS

 

Los microplásticos además de ser un posible riesgo en la seguridad alimentaria, puede actuar como vehículo de contaminación química, ya que durante su proceso se agregan sustancias químicas como, estireno, metales tóxicos, ftalatos, bisfenol A, etc. Estos materiales pueden quedar absorbidos en la superficie de los microplásticos y transferirse a los tejidos de los animales.

Otros estudios revelan la presencia de bacterias patógenas como, E-Coli. Bacillus Cereus en los desechos del plástico.

Todavía no se ha podido demostrar si estos patógenos sobreviven hasta el final de la cadena alimentaria pero existe la preocupación de la posible incorporación de patógenos a través de microplásticos.

 

Sobre los animales si hay estudios de los efectos adversos que producen los microplásticos en ellos.

El efecto sobre la salud humana se desconoce todavía.